Consejos

Viajar a Nueva York embarazada

En mi último viaje a Nueva York viajé embarazada. Quiero explicarte mi experiencia y algunas de las precauciones que tomé. Espero que te sirva de ayuda.

viajar a nueva york embarazada

La última vez que decidí viajar a Nueva York lo hice pensando ya en quedarme embarazada e incluso viajar estando en estado (valga la redundancia). El destino quiso que todo fuera muy rápido, así que a nuestro último viaje se apuntó un pasajero más.

En este artículo te voy a explicar los miedos que tuve (porque tú y yo sabemos que hay miedos), y cómo los resolví gracias a mi doctora y al libro que me estoy leyendo.

Los miedos de viajar a Nueva York estando embarazada (y cómo superarlos)

En primer lugar comentarte que viajé a Nueva York con un embarazo de 9 semanas y media (un poquito más de dos meses). La suerte que tuve es que no me sentía nada pesada y la mayoría de ropa aún me venía.

La sanidad americana

Mis principales miedos de viajar a Nueva York embarazada estaban relacionados con la salud. Ya sabes, aunque todo el embarazo es preocupante, el primer trimestre es (casi) el más crítico y en el que hay más riesgo de perder al bebé. Cualquier síntoma anormal debes ir al médico, y más si eres primeriza como yo y todo te parece anormal.

De hecho era también la principal preocupación de mi pareja. Él, igual que yo, quería estar lo más tranquilo posible en este tema.

A estas preocupaciones, súmale el hecho de estar en un país extranjero. Qué te voy a contar...

Todos sabemos (o deberíamos saber) cómo funciona la sanidad en EEUU: es privada y es cara.

De modo que lo que hice fue en primer lugar preguntar a mi ginecóloga si era seguro viajar. Luego te explico su respuesta.

Y lo segundo que hice fue contratar una extensión de mi seguro privado. Ya lo hice en mi anterior viaje y la verdad es que viajas mucho más tranquila.

Mi seguro por defecto me cubre hasta 9.000 euros en EEUU (esto lo puedes preguntar llamando a tu compañía). Contraté un seguro de viaje para Nueva York con otra compañía, porque me salía más barato, que me cubría hasta 60.000 euros de gastos médicos. Con este importe pensé que quedaba cubierta para cualquier asunto.

En el aeropuerto y avión

Por supuesto tenía mucho miedo a que pasara cualquier cosa en el avión. Ya sabes, hablamos de muchas horas de incomodidad.

Una de las cosas que hice antes al comprar los billetes (como te he contado tenía planificado buscar bebé) fue mirar que la escala no fuera muy corta de tiempo. Aunque eso alargaba el viaje, lo prefería a tener que correr por terminales con el equipaje de mano).

La compañía elegida finalmente fue Swiss Air. Y al verdad es que el cambio de terminal en el aeropuerto de Zurich se hace en 10 minutos con la calma y sin tener que pasar por controles de seguridad.

Otro de los miedos que tenía era los controles de seguridad.

Pensaba que podría ser dañino para el bebé. Le pregunté a mi ginecóloga y me dijo que no había ningún tipo de problema. En el aeropuerto también lo pregunté a un agente de seguridad, y me dijo lo mismo. El arco de control es simplemente para detectar metales, no hace nada más.

Y la duda más frecuente es:

¿Se puede volar embarazada?

La respuesta más habitual es sí. Intenta no volar en los dos últimos meses porque podrías ponerte de parto en medio del Atlántico... y claro, no creo que sea muy cómodo. Pero en cuanto a seguridad para el feto y la madre, dicen que no hay problema.

Por otro lado, las compañías aéreas, precisamente por el riesgo a ponerte de parto, pueden negarte el embarque en el avión. Están en su derecho y es comprensible. Tenlo en cuenta, porque igual te quedas en tierra... Las azafatas no son médicos, enfermeras ni comadronas!

Pero ante todo, consulta con tu médico si con tu embarazo te conviene volar. Mi doctora me dijo que no había problema, pero era en mi caso particular.

Cómo combatir los síntomas del embarazo en tu viaje

He de decir que con este embarazo estoy teniendo mucha suerte (toquemos madera!) y en el primer trimestre no tuve ni mareos ni vómitos matinales. De modo que mi miedo era básicamente por si esos síntomas aparecían durante mi viaje.

En este caso no hice nada, más que cruzar los dedos para que no pasara. Y al final no pasó. Si se hubiese dado el caso, habría llevado siempre conmigo bolsas de plástico para posibles vómitos inesperados.

El único síntoma que tuve fue el sueño. Eso, añadido al posible jet lag, lo solucioné haciendo siestas o yéndome a dormir temprano.

Lo malo es que no pude disfrutar mucho de las noches new yorkers (tenía pensado visitar algunos rooftops de Nueva York) y solamente estuve en el de mi hotel, que sinceramente tiene un ambiente muy chulo.

El hotel

Fuimos sobre seguro y volvimos a escoger el Arlo SoHo. No quería sorpresas de habitaciones cochambrosas, así que optamos por un lugar bien comunicado al que pudiéramos ir a muchos lugares andando y así evitar el metro de Nueva York durante los primeros días. También es importante que esté bien comunicado por si en algún momento quieres hacer una siesta y descansar también los pies.

Lo mejor de este hotel es el ambientazo, que nos encanta. No sabría decirte si en mi próximo viaje podré ir a este hotel con un bebé :S

La comida

Por supuesto una de las cosas que tuve que vigilar mucho es la alimentación. Como no he pasado la toxoplasmosis no puedo comer ningún tipo de carne cruda. Tampoco es aconsejable comer pescado crudo ni quesos sin pasteurizar.

Así que todas las cartas de los restaurantes me las miraba ingrediente por ingrediente y preguntaba todo lo que fuera necesario. Es una pena porque en muchos lugares hay ensaladas que incluyen salmón ahumado (yummy!) pero no lo podía comer. Así que este viaje a nivel gastronómico no lo he disfrutado mucho... Pero bueno, sarna con gusto no pica.

Recuerdo especialmente en Eataly, al lado del Flatiron, preguntando a una camarera sobre un montón de ingredientes. En seguida me preguntó si estaba embarazada porque ella también lo estaba y entendía perfectamente mis miedos. Así que preguntó a cocina un montón de cosas. Me quedé mucho más tranquila. Por supuesto se llevó una buena propina.

TRUCO

Si el inglés no es tu fuerte, llévate una lista con la traducción de cosas que no puedes comer. Y si hace falta también las preguntas que debas hacer a los camareros: '¿Este queso está pasteurizado?', '¿Congeláis el pescado?', 'Quiero la carne muy hecha', etc. 

 

Visitas, colas, paseos...

Vamos a ver. Viajar a Nueva York embarazada no tiene porque ser algo que te preocupe porque pienses que te cansarás. En mi caso no era la primera vez que viajaba, y aunque nos gusta mucho el trote, en este viaje decidimos tomárnoslo todo con la calma (el viajar en verano también aplatana mucho). No hacía falta correr para ver cuántas más cosas mejor, sino que decidimos disfrutar la ciudad "desde dentro" y coger ideas para el blog 😉

Hacíamos descansos largos en las cafeterías (aunque yo no he tomado café en los primeros meses de embarazo), nos sentábamos cada vez que lo necesitábamos y hasta hicimos una siesta en Central Park.

Además, el hecho de viajar a Nueva York en verano empeora las cosas porque el calor me hace bajar mucho la tensión, así que un motivo más para ir con la calma.

Otra cosa era llevar siempre encima agua fresquita y ropa cómoda. Nada que apretara, ya que por la tarde se me empezaba a hinchar un poco la barriguita. Y si viajas en verano, lo mejor es llevar gorra y protección solar +50 (si has estado embarazada, ya sabes que te cambia el ph y la piel es más sensible).

Y por último, evitar en la medida de lo posible las colas. Compramos las entradas por internet. Puedes comprarlas por separado o bien en packs como la New York CityPass o la New York Pass (aquí para comprarla), que son las tarjetas más populares entre los turistas.

Piensa que durante el embarazo puedes sufrir mareos por hipotensión postural (este palabro lo aprendí en el libro que te recomiendo más abajo), que se debe a la dificultad en el retorno sanguíneo de las piernas al estar mucho rato de pie (por ejemplo, en una cola esperando para subir al Top of The Rock).

Lo que debes hacer antes de viajar

Hablar con tu médico

Ante todo has de tener en cuenta que te he explicado mi experiencia sobre viajar a Nueva York embarazada. No quiero que pienses que a todas nos puede ir igual de bien.

Así que lo primero que debes hacer es consultarlo con tu ginecólogo o ginecóloga. La mía me dijo que debía hacer vida normal, y si eso incluye viajar, pues viajar. Nueva York no es un lugar de riesgo en el que necesites vacunas como en otros países.

Otra cosa que me fue muy bien (y me está yendo muy bien durante todo el embarazo) es el libro "Vamos a ser padres", de Elisenda Roca y Carlota Basil.

Contratar un seguro de cancelación

Sobre todo, sobre todo, contrata un seguro de cancelación del viaje. Nunca sabes cómo te vas a encontrar unos días antes de partir de viaje y quizás necesites cancelarlo. Aunque te dé pena has de pensar que lo primero es tu bienestar y el de tu futuro retoño.

Contratar un seguro médico

Como te he comentado antes, lo mejor es que cuentes con un buen seguro de viaje. Lo ideal es que no lo tengas que usar, pero viajarás mucho más tranquila si sabes que puedes acudir a un médico sin sufrir por la factura.

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